selección de poemas
homenaje a
gioconda belli
Uno no escoge el país donde
nace;
pero ama el país donde ha
nacido.
Uno no escoge el tiempo para venir
al mundo;
pero debe dejar huella de su tiempo.
Nadie puede evadir su responsabilidad.
Nadie puede taparse los ojos, los
oidos,
enmudecer y cortarse las manos.
Todos tenemos un deber de amor
que cumplir,
una historia que nacer
una meta que alcanzar.
No escogimos el momento para venir
al mundo:
Ahora podemos hacer el mundo
en que nacerá y crecerá
la semilla que trajimos con nosotros.
Y Dios me hizo mujer,
de pelo largo,
ojos,
nariz y boca de mujer.
Con curvas
y pliegues
y suaves hondonadas
y me cavó por dentro,
me hizo un taller de seres humanos.
Tejió delicadamente mis
nervios
y balanceó con cuidado
el número de mis hormonas.
Compuso mi sangre
y me inyectó con ella
para que irrigara
todo mi cuerpo;
nacieron así las ideas,
los sueños,
el instinto.
Todo lo que creó suavemente
a martillazos de soplidos
y taladrazos de amor,
las mil y una cosas que me hacen
mujer todos los días
por las que me levanto orgullosa
todas las mañanas
y bendigo mi sexo.